Especial Cach #13

Todos y todas nos comparamos con los demás todo el tiempo y quien diga lo contrario está mintiendo en cierto grado. A mi me pasa, por más segura que me sienta de lo que soy, de lo que hago y de lo que siento es inveitable comparme con los demás.



Considero que es algo humano, lo hacemos todo el tiempo, laboralmente, fisicamente, en cuestión de personalidad, presencia, escencia, estilo, habilidades. Todo aspecto humano es comparable.



Este acto además de cotidiano es sumanente peligroso, hacerlo con frecuencia puede llevar a nuestra mente a sobrepensar que todo lo que somos no funciona como nos gustaría, pero, ¿ por qué no funciona? intentamos imprecionar, validar, gustar o mantener algo o a los que nos rodean.



Nos comparamos para agradar a quienes queremos agradar; no nos comparamos con lo que no nos interesa porque no nos conviene; considero que en cualquier caso no nos ayudaría compararnos. Usaré una analogía de comida para poder ejemplificar lo que pienso; imaginemos que cada una y uno de nosotros es un restaurante, cada uno del tipo de comida, estilo y sazón. Cada restaurante tiene su especial o plato fuerte, ese somos nosotros.



No porque un restaurante tenga un tipo de platillo especial dejas de ver los demás platillos especiales de los demás restaurantes. Todos los platillos especiales son buenos y excelentes para algunas personas.

Yo me enojaría mucho si mi restaurante favorito trata de imitar el especial del restaurante de enfrente porque ya no sería algo auténtico y delicioso, razones por las cuales era mi favorito.



Eres especial y compararte puede hacer que cambies tu receta solamente para agradar. Me gusta ser el especial Cach #13, ¿te gusta lo que eres? no lo cambies.



-Un gran humano

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