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Querido cuerpo

Te veo todos los días, a veces sin querer.

Hay días que me gusta como te ves y otros muchos no; los demás humanos a veces también se sienten así con sus cuerpos.


Me permites experimentar todo en este mundo y soy muy durx contigo; siempre estás conmigo quiera o no y te doy por sentado muchas veces.


Olvido tus necesidades y señalo tus "defectos" que yo auto nombro como tales, nadie dice que estén mal más que yo y uno que otrx pensamiento entrometido no solicitado.


Perdóname por juzgarte más de lo que te cuido, perdóname por no hacerte caso cuando estás tenso, cansado o sediento. Involucrarme en todo lo que mi acelerada vida presenta no es tan justo sin recompensas para ti.


Casi nunca hablo contigo para preguntarte qué tal tu día sin notar algo desagradable para mi. He aprendido con el tiempo que si no tengo nada bueno que decirte mejor no te diga nada, no sirve en ninguna circunstancia.


Aprecio todo lo que haces por mi aunque no lo diga seguido, debo hacerlo más.


Hablar contigo resulta tan familiar como extraño por no hacerlo con frecuencia. Te quiero sin importar como te veas y respeto tus procesos, al hablarte tú ya no eres tú y yo ya no soy yo "somos un reflejo del otro".


Tengo mucho sin hablar con mi cuerpo, ¿hace cuanto no hablar con el tuyo?


-Cacho de humano



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