Veo veo

Este fin de semana conviví con algunos niños y niñas. Pude notar lo simple y divertido que es ser un ser pequeño en su infancia; ibamos en un camino larguísimo a medio día, hora pico con un calor infernal, yo pensaba mil y un cosas sobre mis pendientes, el futuro, el pasado, lo que hice y lo que no; estaba en todos lados menos en ese asiento de copiloto apreciando el impresionante tránsito que estaba frente a nosotros.



Mientras tanto pude escuchar la plática de los niños y niñas en la parte de atrás, unos hablaban de todo lo que veían, de los autos, de los aviones, de los perritos que veían pasar; otros sobre lo que habían desayunado o sobre su parte favorita del día, otros estaban dormidos porque fue un largo día.



A mitad del camino tres de ellos empezaron a jugar "veo veo" hace mucho tiempo no escuchaba esta palabra repetida dos veces dando pie al juego más entretenido de carretera. Observar y adivinar lo observado con pistas mínimas que se nos dan.



No pude evitar sonreír al escucharles y pensé que el veo veo de los adultos o de los mini adultos en mi caso es distraernos con las distintas fugas de escape en nuestras vidas (cada quien sabrá cuál de estas es su favorita) esa actividad que nos distrae de la realidad en lugar de afrontarla y vivirla al momento, no en el futuro y mucho menos en el pasado.



Te invito a que en lugar de evadir lo que estás viviendo, lo veas y observes tanto que seas el mejor jugando veo veo cuando te sientas abrumado o abrumada. A veces hay que bajar nuestro nivel de análisis, bajarlo a como lo usábamos al ser infantes.



-Un gran humano


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