Volvamos a conversar
- ugh

- 23 jun
- 2 min de lectura
Compartir palabras con alguien (lo conozcas o no) es de los actos más humanos que existen. Una locura que una serie de sonidos hagan sentido en tantas cabezas a la vez, es una actividad subestimada.
Aprecio las conversaciones, las interesantes, no forzadas y que me intrigan; también las complicadas y que evito tener, son más difíciles de llevar pero al final del día son necesarias. Conversar nos da una plataforma para conocer al otro; para verle como es, percibir como piensa y que es lo que le mueve.
Hace unos meses en Ciudad de México, subí a un Uber y tuve la plática más interesante de mi día durante hora y media con un señor que me recordó a mi papá; me contó de su esposa alemana llamada Olga, vivió la mitad de su vida en la playa y me resultó un tipo sumamente interesante.
Me dio la apertura para hablar y hacer preguntas, sin que fuera incómodo.
Al bajar del coche le dije “me dio mucho gusto conversar contigo” sabía que lo entendería.
Quizá creas que fue una conversación trivial para matar el tiempo; quizá si y la verdad me da igual; el sentimiento que me deja hablar con los demás y conectar de verdad es inefable. Lo haría una vez más, cada vez.
Conocer al otro nos puede llevar a lugares que nunca lo hubiéramos imaginado, personas que quizá nos lleven a otras que sean de suma importancia para nuestro camino. Baja el celular y conversa con las personas que te importan.
Dices conocerles, ¿realmente lo haces?
La mejor forma de conocer a alguien es conversando con ella.
Que no mueran las ganas de saber de los demás.
-cacho de humano



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